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Estimado(a) Amigo(a):
Hemos preparado esta página web para informarle sobre nuestra Iglesia, y sobre todo, indicarle nuestro deseo de ayudar a solucionar bíblicamente los problemas que las personas de hoy enfrentan. En este siglo, la raza humana ha logrado algunos de los avances más impresionantes de toda la historia de la humanidad, y al mismo tiempo, ha sufrido algunas de las caídas más viles de todos los tiempos.
Aquí, a comienzos del siglo 21, la tecnología avanza a la vez que los valores morales fundamentales retroceden, con resultados horripilantes: genocidio, guerra y destrucción masivas, aborto, eutanasia, crimen, alcoholismo, drogadicción, engaño, depresión, suicidio, familias destruidas, contaminación, y la lista continúa. . . . Los descubrimientos de la raza humana han aumentado sin que los seres humanos tengan la capacidad espiritual y moral para manejar correctamente sus nuevos conocimientos. Esta situación en que nos encontramos fue predicha casi dos mil años atrás en la Biblia. 2 Timoteo 3:7 nos habla de personas que “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”.
Una economía vigorosa ha traído a nuestro país comodidades nunca antes conocidas. Viviendas lujosas, automóviles, AFP, ISAPRES, seguros, colegios privados, vacaciones en el extranjero, todos son símbolos de una nueva prosperidad; sin embargo, distintivos fundamentales como amor a Dios y al prójimo, unidad familiar, gozo, tranquilidad, e integridad escasean.
Las perspectivas futuras no son nada prometedoras. La raza humana parece haber emprendido, a toda velocidad, un viaje sin escalas ni retorno a la autodestrucción.
La pregunta obvia es: “¿Hay esperanza?” Respondemos sin vacilar: “¡Sí, la hay!”
Sí, hay esperanza, no se halla empero en mejor educación, más dinero, más programas sociales, ni ninguna de las otras típicas soluciones humanas. La inteligencia humana ya no puede resolver estos problemas que nosotros mismos hemos creado.
La respuesta está en volvernos a Dios y abandonar el pecado, buscar Su voluntad en vez de la nuestra, aplicar Sus soluciones y no las de nuestra propia creación.
Si a usted le interesa saber más sobre lo que Dios ha dicho en Su Palabra acerca de cómo debemos enfrentar nuestros problemas, por favor contáctenos. La Santa Biblia, la Palabra de Dios, tiene las repuestas para la humanida




